miércoles, 24 de septiembre de 2014

Una buena ducha

Hay momentos en los que sólo necesitas una ducha.
Desvestirte, quitarte cada prenda desde los pies a la cabeza.
Contemplarte totalmente desnuda, meterte en la bañera y darle al grifo.

Cerrar los ojos, echar la cabeza atrás y sentir por toda tu piel
el riego desbordante que te limpia, te salpica y te sacude.
Dejar que el agua te empape mientras moja tus sentidos y los recubre.
Cesar de suspirar, aflojar las piernas, destensar la espalda.
Permitir abrir cada poro dejando que el agua purifique nuestra alma.

A veces, lo único que necesitamos es sólo esto.
Y si las cosas son tan sencillas, ¿por qué no somos capaces de limpiarnos antes?




1 comentario:

  1. Me encantan las duchas... son capaces de quitarte la suciedad de la mente! Las ideas son siempre más claras después de ellas...

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