martes, 23 de septiembre de 2014

Tocarte

Hoy, volví a tocarte.
Posé mis manos sobre ti y te sentí.
Regresé a un tiempo atrás donde tú eras algo más.
Me senté donde tantas veces lo había hecho 
y pude comprobar ese sabor intenso que brota
al hacer algo por primera vez, por placer.

Tocarte es un despliegue, un deleite.
Aunque a veces olvide lo que significas.
Pero no olvido lo que provocaste en mí.
Vuelvo a tocarte, posando cada uno de mis dedos 
y revivo sensaciones pasadas y nuevas 
de paz y bienestar, de alivio y sentido. 
Serenidad.

Tú siempre fuiste mi delirio y mi compás.
A veces te quiero fuerte y bravío, violento y destructivo.
Otras, lo que más necesito, es tu lado más delicado, suave y sumiso.
Que emane de tu sonido música celestial,
 que sea capaz de a mis demonios dominar.

Tú eres música y yo tu escucha.
Apaciguas mi cuerpo mientras me agito por dentro.
Eres arte y armonía, yo una espectadora pasiva.
Tú puedes conmigo, yo no sigo tu ritmo.

Pero aún así, disfruto tocándote.
Como aquella vez en los inicios,
como cada vez que escojo un papiro
lleno de signos transformados en jazz.
Para comenzar lo que nunca acaba,
para sentir de nuevo esa magia.

Hoy, sí. Vuelvo a tocarte
para recuperar mi raíz 
y fundirme en ti.



No hay comentarios:

Publicar un comentario