Puede que la felicidad te corrompa.
Puede que, contra todo pronóstico, desmorone tus esquemas.
Transforme tu mundo, y entre risas y azucenas, resquebraje tu estabilidad.
Puede que sea capaz de crear un mundo que parezca irreal.
Pero es real y, en ocasiones, hasta puedes pensar que existe demasiada felicidad.
Y en mi mente resurge una pregunta que me inquieta;
¿Estamos preparados para ello? ¿Nos permitimos saborear la felicidad?

Eres una gran escritora y pensadora.
ResponderEliminar