No puedo decir que sea la mejor persona
del mundo o el mejor hombre, aunque bien lo diría.
Pero lo que sí puedo contar es que es
el mejor compañero de vida. El chico perfecto para mí.
Casa mejor que cualquier traje a medida
(aunque la comparación no sea muy fina).
Le debo las gracias por darme el AMOR en mayúsculas
y devolverme a la vida.
Por sacar de mis adentros todo lo que siempre
estuvo, por lo que siempre luché y creí.
Ciertos poetas hablan de un amor que
existe incluso antes de conocerse.
A ese amor me refiero yo, porque lo que he vivido todo este año corrobora cualquier deseo,
pensamiento, fantasía o sueño romántico anterior.
Tú ya estabas en mí, al igual que yo en ti.
A ese amor me refiero yo, porque lo que he vivido todo este año corrobora cualquier deseo,
pensamiento, fantasía o sueño romántico anterior.
Tú ya estabas en mí, al igual que yo en ti.
Siempre creí en el amor de verdad, el
que se suele tildar “de película”.
Pero ahora puedo afirmar que la realidad supera con creces cualquier ficción o ensoñación.
Pero ahora puedo afirmar que la realidad supera con creces cualquier ficción o ensoñación.
Ojalá todo el mundo, aunque fuera en
una sola ocasión, pudiera vivir un amor así.
Puro, real, brillante, ilógico, impetuoso, desbordante, alucinante y tan... gratificante.
Puro, real, brillante, ilógico, impetuoso, desbordante, alucinante y tan... gratificante.
De nuevo, sólo puedo dar gracias por
un año maravilloso y, sentimentalmente, completo.
Más, pedir al cielo que no paren todos
nuestros momentos intensos.
Te quiero.

No hay comentarios:
Publicar un comentario