domingo, 2 de septiembre de 2012

Un camino solitario al fin del mundo.

Hablemos del Camino de Santiago

Desde Santiago a Finisterre, he pasado cuatro días increíbles: tranquilos, relajados, esperanzadores, brillantes y mágicos.

Mi estancia sola no podría haber sido mejor.
Sentir esa paz y esa total libertad. Sentir la liberación de ataduras, de rutinas y de horarios.
Disfrutar de cada caminata, de cada paisaje, de cada alma encontrada y conocida.
Gozar de la sensación que tu cuerpo experimenta cuando estás alucinando, con la Naturaleza, con cada Historia, con toda la Belleza que encuentras en ellas.
Disfrutar incluso de ese dolor que supone a veces dar un paso más. Ese paso que sirve de mediación y abre la puerta a un mejor conocimiento del mundo y de ti mismo, ese paso que es la ventana que al fin deja escapar la luz que antes estaba atrapada, dormida y despreciada.























Admirar... Simplemente admirar los campos, el cielo, el mar, los caminos, la costa, cada piedra y cada montaña. Admirar los metros y metros de agua cristalina y arena blanca. Admirar las Salidas y las Puestas de Sol como regalos constantes que cada día recibimos y te brinda la vida.
Cada nuevo amanecer es un nuevo comienzo, saber que lo importante de todo esto es aprovechar el momento. Disfrutar del presente en su máxima expresión y vivir...

Seguir siempre caminando, conociendo y queriendo. Amar nuestras vidas para poder amar todo lo que nos rodea, que siempre permanece fiel y paciente, a expensas de que un día nos demos cuenta de ello, sepamos apreciarlo y les demos las gracias, simplemente, por estar ahí. Como las rocas impasibles y los árboles mudables. No sentir miedo al fracaso ni a estar solos.
Si no cuidar de nosotros y de los nuestros. Cuidar de nuestro mundo. Aquel que cada vez puede ser más intenso y gratificante si nosotros somos quienes nos lo proponemos. 

Resumámoslo en una frase: adiós a lo viejo, bienvenido sea lo nuevo.


¡¡Hasta siempre Finisterre!!   
Gracias por todo...

viernes, 10 de agosto de 2012

Marionetas

¿No te sientes, a veces, como si fuéramos marionetas?
No sólo que no poseamos nada, sino que hasta el propio control de nosotros mismos nos lo han arrebatado. Y hablo en sentido amplio, casi abstracto. Sin pensar en culpabilizar a hombres o a gobiernos...
Seres sin vida pendientes de un hilo. Seres que recobran la "alegría" por las maniobras de los otros, por su ayuda, su función y su mando.
¿No parece que, a veces, estamos robotizados? Con nuestras rutinas, nuestros movimientos mecánicos, muchos de ellos aprendidos aparentemente desde que nacimos y otros que vamos adquiriendo con el paso del tiempo.

¿Cuándo nos daremos cuenta de que dentro de cada uno de nosotros hay algo que escapa a la vista de los demás, de su poder, de sus virtudes...?
¿Cuándo llegaremos a la conclusión de que somos autosuficientes?
A veces confundimos la dependencia con el miedo, con la angustia de no querer quedarnos solos.
Somos seres sociales y nos necesitamos, está claro. Pero... realmente; ¿Nosotros mismos nos conocemos?
¿Cómo pretendemos darnos a conocer si nostros mismos ni siquiera hacemos ese esfuerzo? Por saber lo que necesitamos, lo que queremos, saber de lo que seríamos capaces, conocer nuestros límites, nuestras debilidades, afrontar los miedos y combatir la soledad.

A mí, sinceramente, me gustan esos ratos de soledad. De disfrutar de la paz, tranquilidad y bienestar contigo mismo. Que tu única compañera sea tu voz interior, esa que tanto cuesta desconectar, ponerla en off y dejarla en blanco. No pensar... dejarte asaltar por las sensaciones que crean la vida que hay a tu alrededor. Y los creadores no son hombres buenos ni malos. Simplemente, naturaleza.

Naturaleza llena, singular, colorida y vivaz. Naturaleza envolvente, atrayente, fugaz y resplandeciente.

Veo un sendero en mi horizonte y algo me dice que debo atravesarlo sola.
Acompañada con la unión de la completa armonía de mí misma.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Papá, déjame ser

Hablemos de las influencias, de las acusaciones, los juicios y las sentencias...
Cuando acusamos a nuestros alumnos o hijos negativamente, sin fijarnos en su potencial, en su capacidad, en su espíritu de aprendizaje, y los sentenciamos diciéndoles que no valen para algo. Como por ejemplo, cuando hacen algo mal y les decimos: ¡Así nunca vas a aprender!, ¡Eres tonto!, ¡No sirves! ...
Pienso que todas estas actitudes tienen consecuencias muy negativas que producen en el niño sentimientos de fracaso, decepción, de baja autoestima, de inseguridad, de tristeza...
Los niños ven en los adultos, como padres y profesores, un modelo a seguir. También saben que son la autoridad y que, de alguna forma, están por un nivel superior. Pueden verlos como el ejemplo de la sabiduría, el orden, la justicia, etc. Esa superioridad que los niños atribuyen a ellos, los mayores, tiene consecuencias drásticas y relevantes a la hora de cómo los adultos juzgan a los niños. Todos los juicios provocan sentimientos en los niños. Y los juicios que no ayudan a motivarles, a darles ese empujón, a apostar por ellos... son los que más les afectan y más consecuencias negativas producen. Para un niño es muy importante sentirse valorado y querido. No podemos prejuzgarles e intentar dirigir sus vidas de la manera en que nosotros queramos, sin tener en cuenta sus gustos, sus pasiones o sus intereses.

Los padres que intentan planificar la vida de sus hijos a su parecer, lo único que consiguen es que el hijo se vaya separando más y más de ellos, o que acepte la vida que le han organizado sin vivir la suya propia, resignado, y sin poder llegar a ser feliz.
Todas las personas necesitamos probar, experimentar, arriesgarnos, y aprender con los fracasos, con las caídas y con los momentos problemáticos. Pero tenemos que intentar ser fieles a nosotros mismos, por encima de todo.
No perder nuestra esencia, no dejar que nos manipulen, que controlen y dirijan nuestras vidas. Debemos luchar por nuestros sueños y nunca darnos por vencidos.

domingo, 5 de febrero de 2012

Planes rotos, caminos nuevos.


Planeamos pero ¿quién nos asegura que esos planes saldrán como tenemos pensado?
No hay fiabilidad ni certeza.
Estamos en cierta forma a expensas del destino, pisando en suelo que no es firme, sino resbaladizo.
Pero, aún así, aunque nuestros planes se tuerzan, yo intentaré enderezarlos, recuperar su forma natural para que puedan seguir ascendiendo en vertical.

Seguiré confiando y apostando por ellos, hasta que no se me demuestre lo contrario.
Mirémoslo de este modo, ¿que el plan ya no sirve? Pues probemos a intentar cambios, a modificarlo. ¿Quién nos dice que esta nueva versión y remodelación no será al final mejor?
Sí claro, para eso hay que seguir empujando y, pacientemente, esperar con la fe a que las cosas saldrán bien.
“Cuando hay algo en ti que te dice que por eso vale la pena luchar, no importa nada más, sólo la fuerza de la seguridad y el amor que sientes por ello son el timón y la vela que actúa como motor.”

Asique levemos anclas y zarpemos con rumbo decisivo, incorrupto e inquebrantable.

jueves, 12 de enero de 2012

Haciendo balance...

Sí, lo sé, este post tenía que haber sido hace semanas, pero como se suele decir, nunca es tarde si la dicha es buena.
Y hablando de cosas buenas, la verdad que, haciendo recuento, el 2011 ha sido bastante bueno.
Un año provechoso del que se puede sacar bastante jugo...
Académicamente hablando, junto con el año anterior, ha sido la época que más he disfrutado en mi vida. Con las clases, las actividades, los profesores, las charlas, los juegos, los debates, las asignaturas, en fin... con todo!! Ha sido una maravillosa experiencia que nunca olvidaré. 
Aún recuerdo cuando a principios del curso me dijeron que no tenía plaza (por venir de otra rama de Bachillerato) y que no se podía hacer nada. Estaba destrozada. Mis ilusiones y mi única alternativa propuesta se estaban desquebrajando estrepitosamente... pero con persistencia, voluntad y mucha insistencia, al final lo conseguí. Un mes después, pude entrar en el ciclo superior de Educación Infantil. Todo un milagro. 
La alegría que yo obtuve con esa noticia no se puede describir. El sólo hecho de pensar que podría perder otro año y no saber en qué podría encaminar mi vida, era realmente doloroso.

Creo que este inicio fue la clave para que siguiera con esa actitud motivadora, con esas ganas y esa ilusión. Simplemente... mereció la pena. Ya lo he dicho, nunca antes había disfrutado tanto, ni aprendido tanto. Con esas pequeñas dosis de filosofía, moral, psicología, música, movimiento, arte... y esas pinceladas de sensibilidad, amor, entusiasmo, color y vida.
Esos trabajos en equipo, esas dinámicas, esas clases en las que nos enseñaban a tocarnos, a sentirnos, los unos con los otros, a dar la importancia que merece a ese contacto físico olvidado, a valorar los abrazos... Increíble, realmente podría estar hablando sobre esto horas y horas, y siempre me quedaría corta.

Y cuando todo acabó, te sientes plena y satisfecha, pero por otro lado sabes que esos buenos momentos no volverán y los mantendrás para siempre en tu memoria, como un bonito recuerdo que te anima a seguir luchando por tus sueños, a seguir apostando y a no rendirse nunca.

Mis objetivos ahora son el Magisterio de Primaria, y después de este primer cuatrimestre, cada vez tengo más claro de que esto es justo a lo que me quiero dedicar. Aunque haya tenido muchas dudas hace tiempo, sé que mi vocación es ser maestra. Es algo que siempre ha estado en mí, lo único que yo no era consciente al 100% de ello.
Pero para eso te sirve la experiencia, para aprender y para darte cuenta de las cosas.

Continuemos... el 2011 también ha tenido maravillosos viajes, como estar tres días en Londres, una semana en Oporto, otra en Menorca con la familia y otra en Gandía con las amigas. Sobra decir que para mí los viajes significan la libertad y felicidad completa y son una de las cosas mejores que se pueden hacer en la vida.

Ha sido un año en el que he conseguido al fin trabajo, un trabajo cuidando a un niño que para mí significó y significa el mayor premio y la mayor lotería.
Ha sido un año de conciertos, algunos pocos, dados con mi grupo, algo inpensable hace unos años. Yo, que tanto había soñado tiempo atrás con tener un grupo, y eso que ni siquiera se me planteaba por la cabeza la idea de dar conciertos, simplemente me gustaba el hecho de poder compartir la música con otras personas y juntos, disfrutar al máximo de ella.

Un año con sorpresas, emociones, con la obtención del grado online que tanto ansiaba, a pesar de que las personas más cercanas intentaran desmoralizarme diciendo que eso era muy complicado y requería mucho esfuerzo, como si yo no fuera capaz.
Y sí soy capaz, no lo dudaba en ese momento, ni lo dudo ahora.

En fin... en el 2011 he conseguido muchas cosas y ha sido realmente bueno, pero apuesto, con fe sincera, de que el 2012 será aún mejor. Esa es mi apuesta, ese es mi pensar, y esa será mi dedicación y mi logro, el ir cada día superándome a mí misma, el ir mejorando y creciendo espiritual y personalmente.

Manteniendo esa constancia, esa fuerza, esa confianza, ese espíritu de esfuerzo y esa voluntad.
Sonriendo a la vida y compartiendo al mundo lo que llevo dentro.

Para finalizar, voy a resaltar una frase que me dedicó un buen amigo por mi cumpleaños hace casi dos años: "Espero que sigas tan feliz y sigas tan viva como en estos últimos tiempos..."

Y así será. Feliz 2012 para todos. 

No esperéis milagros, sino tened la suficiente valentía para, vosotros mismos, lograrlos.

Con mucho amor, 
una humilde servidora.