Hablemos del Camino de Santiago
Desde Santiago a Finisterre, he pasado cuatro días increíbles: tranquilos, relajados, esperanzadores, brillantes y mágicos.
Mi estancia sola no podría haber sido mejor.
Sentir esa paz y esa total libertad. Sentir la liberación de ataduras, de rutinas y de horarios.
Disfrutar de cada caminata, de cada paisaje, de cada alma encontrada y conocida.
Gozar de la sensación que tu cuerpo experimenta cuando estás alucinando, con la Naturaleza, con cada Historia, con toda la Belleza que encuentras en ellas.
Disfrutar incluso de ese dolor que supone a veces dar un paso más. Ese paso que sirve de mediación y abre la puerta a un mejor conocimiento del mundo y de ti mismo, ese paso que es la ventana que al fin deja escapar la luz que antes estaba atrapada, dormida y despreciada.
Admirar... Simplemente admirar los campos, el cielo, el mar, los caminos, la costa, cada piedra y cada montaña. Admirar los metros y metros de agua cristalina y arena blanca. Admirar las Salidas y las Puestas de Sol como regalos constantes que cada día recibimos y te brinda la vida.
Cada nuevo amanecer es un nuevo comienzo, saber que lo importante de todo esto es aprovechar el momento. Disfrutar del presente en su máxima expresión y vivir...
Seguir siempre caminando, conociendo y queriendo. Amar nuestras vidas para poder amar todo lo que nos rodea, que siempre permanece fiel y paciente, a expensas de que un día nos demos cuenta de ello, sepamos apreciarlo y les demos las gracias, simplemente, por estar ahí. Como las rocas impasibles y los árboles mudables. No sentir miedo al fracaso ni a estar solos.
Si no cuidar de nosotros y de los nuestros. Cuidar de nuestro mundo. Aquel que cada vez puede ser más intenso y gratificante si nosotros somos quienes nos lo proponemos.
Resumámoslo en una frase: adiós a lo viejo, bienvenido sea lo nuevo.
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si, esa es la sensación que te engancha!!..la paz..la libertad de no depender de horarios..el goce tranquilo de la naturaleza..aceptar que llueva o haga sol, o viento..da igual..tu sabes que tu camino va a continuar, aunque te duela el cuerpo, porque te guia la esperanza y la fe de que vas a llegar..la fé en ti mismo..y cuando llegas al final, descubres que como siempre lo importante no ha sido el final, sino el camino..
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