lunes, 27 de abril de 2015

Partir

Una semana.
Siete días escasos son los que quedan para que mi vida dé un giro de 360º.
Aún no me lo creo. Tengo que verme en el aeropuerto con la única compañía de mis maletas y mi actitud firme, dejando atrás la ciudad que no he abandonado en estos veinticinco años.
No, no me iré por mucho tiempo, pero sí me iré más tiempo del que nunca haya logrado.
La primera partida sin que el motivo sean las vacaciones. Empiezan las despedidas.

Objetivo conseguido. Por fin se acerca lo que tanto tiempo había pensado, dicho y planificado. Algo que en estos últimos años había estado persiguiendo mi memoria en búsqueda del momento adecuado.
Y llegó. Llegó ese momento.
Después de unos meses laboriosos, quedé libre. Por primera vez en mucho tiempo, libre de ataduras. Salvo las que te dispones a tí misma. Y es verdad que lo primero que nos ata, somos nosotros.

Odio pensar en el "ya llegará el momento" pero así es la vida. Lo posponemos todo, hasta nuestra alegría. Sueños, viajes, aficiones, cambios, promesas... posponemos lo que nos hace feliz, como si nuestra felicidad se vendiera por el trabajo, las obligaciones, las tareas, los requisitos exigidos o las relaciones. ¿Cuántas veces nos quedamos en el mismo sitio por el hecho de no arriesgar? ¿Cuántas veces dejamos de ser nosotros mismos, aferrándonos a lo que nos viene y aceptándolo como si fuera ese nuestro sino? ¿Como si nosotros no pudiéramos hacer nada más?

Y digo yo... ¿De verdad que no podemos luchar? ¿De verdad es tan costoso escucharnos un poquito a nosotros mismos? Ver qué queremos, qué sentimos, dónde lo queremos, cómo y con quién.
¿Estamos dispuestos a descubrir lo que nos hace feliz, y aún más importante, seguirlo con todas nuestras fuerzas y luchar hasta alcanzarlo? Me gusta creer que soy una guerrera...

Yo siempre me he planteado preguntas y eso no quiere decir que siempre encuentre respuestas, pero lo que sí sé es que en ambos casos me ayuda. Me ayuda a conocerme mejor, a saber lo que quiero, a entender un poco más el mundo y aquellos a quienes rodea.

Me voy, pero seguiré. Seguiré enfrentándome a mí misma y creciendo. Manteniéndome fiel y leal a todos mis ideales, promesas y deseos.

Y si alquien consigue pasarse y leer esto, le invito a que alguna vez se lo plantee.



Continuaré...

No hay comentarios:

Publicar un comentario