miércoles, 29 de abril de 2015

Volver a ser yo

 Una cosa es cierta. Aunque pasen meses o años, cuando escribo siempre suelo llegar a la misma línea de asuntos, de pensamientos o reflexiones. Es como si me repitiera inconscientemente. Como si hubiera algo perenne dentro de mí que me guiara sin saberlo.

A veces me sorprendo leyendo escritos de hace más de cinco años que podrían parecer de ayer mismo. Va pasando el tiempo pero hay cosas que no cambian. Pero si esas cosas son las "ideas por las que lucho", entonces voy por buen camino.

Estas últimas semanas no han sido precisamente buenas. Al fin acabé todo y ni siquiera tuve ánimos de festejarlo. Posiblemente, cosas más importantes quedaban aún por resolver.
Me sentía perdida. Perdida entre un mar de oportunidades y de anhelos.

De golpe y porrazo surgía lo que tanto esperaba su llegada, la oportunidad.
El que tengas algo claro no significa que estés tranquila. Al menos a mí no me suele surgir sólo una idea, sino diez a la vez. Y ordenar todo eso, cuesta. Y esta vez me ha costado bastante.

No el arrancar, sino el decidir. Elegir una opción entre cincuenta.
Por un lado, ni me apetecía pensarlo. Deseaba que llegara como un flechazo. Pero realmente, cuando algo se quiere, hay que buscarlo. No va a tocar tu puerta y esperarte sentado. Así que fui a por él.

Sólo me bastaron dos días para encontrarlo. Encontrar aquello fijo que mantiene mi equilibrio.
Recuperando lo que estaba perdido. Recuperándome a mí. Pero siempre habrá algo más por resolver y mientres quede aquello, siempre habrá algo más por lo que luchar.


Gracias. A nada en particular y a todo sin más.

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