viernes, 16 de enero de 2015

No es tarde

Muchas veces nos acomodamos creyendo que ya somos mayores para...
aprender un nuevo idioma o un instrumento musical. 
Que ya se nos ha pasado esa etapa en la que podíamos aprenderlo todo,
que nuestro cuerpo era como una esponja y que nuestra cabeza, memoria o
 capacidad de aprendizaje no tenía límites. Muchas veces nos excusamos
por el simple hecho de que ya no somos unos críos. Ya perdimos
nuestra oportunidad, nuestro momento. Nada más lejos de la realidad.

¿Cuánto tiempo vivimos?
Por lo general, nuestra esperanza de vida ronda entre los 80 y 90 años.
¿Y vamos a excusarnos creyendo que sólo aprendemos los primeros diez años?
Lo que de verdad nos pasa es que somos unos cobardes y unos vagos.

Lo que nos diferencia realmente de la niñez es que estamos llenos de miedos a equivocarnos.
Los niños aprenden mejor porque se lanzan, son espontáneos. No tienen miedo a hacer el ridículo.
Les da igual probar y probar. Son incansables. No se rinden cuando algo les sale mal.

Quizás estemos todos equivocados sobre que los niños aprenden mejor
las cosas nuevas y simplemente los adultos nos cansemos antes,
no mantengamos esa ilusión o esas ganas, ese coraje y esa saludable constancia.
Por eso, ante algo nuevo lo primero que deberíamos hacer es CREER que podemos.
Podemos adaptarnos, podemos aprenderlo. Y dejemos de pensar que ya es tarde.
Nunca es tarde. Mantengámonos despiertos y entrenémonos.
Nunca dejaremos de aprender algo nuevo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario