Nos dejaron a Cruz y a mí hacer collecting juntos.
Se supone que era un regalo por mi buena promoción española.
Y la verdad que puedo estar contenta, ya que en mi primer mes he conseguido al primer inscrito! Yep!! Me parece que he hecho récord. Ahora lo difícil va a ser mantenerlo. Aunque la verdad que esto de las redes no está tan mal. Se me pasa el tiempo rápido. Y nadie diría que no me pagan porque me concentro bastante en ello y no pierdo el tiempo.
Decía que había sido como un regalo, el hacer otro trabajo por un día, y así lo fue. Llevaba unas semanas sin salir de la fría sala de promoción, que ya realmente dejó de ser fría y las paredes me estaban pesando ya bastante. Me puse súper contenta saber que al fin podría salir del colegio y ver otras vistas y ciudades inglesas, aunque fuera dentro de una furgoneta trabajando, recogiendo ropa y zapatos de los contenedores que la gente dona. Sí, eso es collecting.
Pero se puede disfrutar a veces de estas vistas:
Y, por supuesto, de éstas:
No nos olvidemos de la fauna inglesa.
El pueblo del que estoy hablando es Slaithwaite:

Como dije, estaba motivada, y no se dio nada mal. Mucho trabajo, eso sí, como unos 25 contenedores vaciados en un sólo día, pero disfruté de las vistas, de los pueblos y carreteras y de la bonita ciudad de Scarborough que me encantó. Por ahora, es lo que más me ha gustado de lo que he visto de Inglaterra. Fue una visita fugaz pero me dio tiempo a ver el paseo marítimo, el castillo (de lejos y de más cerca pero no por dentro), la iglesia, el verdor característico enmarcando las casitas de piedra y un fondo inmejorable con el azul celeste de la playa.
Además, hizo bastante sol y nos sigue sonriendo por aquí el tiempo. Fue un muy buen día.
Justo lo que necesitaba para despejarme un poco de tanta monotonía.
Al día siguiente, además, empezaba el 'Study Weekend' y realizamos una visita el sábado a la Green Valley Grocery, una tienda cooperativa y comunitaria de productos orgánicos y ecológicos. El pueblo donde estaba era mucho mejor de lo que esperábamos, entre unas colinas en lo alto y con mucho encanto. Las tiendas que encontramos y visitamos también tenían muy buen gusto.
Cuidado, que había hasta queso manchego! =)
El pueblo del que estoy hablando es Slaithwaite:

Cuando acabó el finde, volvimos a nuestras rutinas y yo a mi promoción. Pero hubo otra sorpresa en la semana, totalmente inesperada, como suelen ser aquí las cosas, para hacer una ruta larga de collecting por la zona de Leeds con noche de hotel incluída. Fue una buena noticia, pero claro, nos pilló el jueves por la mañana de sopetón sin ninguna organización. Y casi ni nos dio tiempo de despedirnos de los tres grandes ayudantes (dos españoles y una checa majísimos): Jesús, Petra y Dani.
De lo mejorcito que había aquí. Ellos se iban al día siguiente y nosotros aún estaríamos de ruta.
Total, que salimos el jueves 15 pitando. Le dimos bien duro, como unos 55 contenedores en total y entre las maravillas que se encuentra uno, nos topamos con un vestido de novia bien planchado y plastificado. Me dieron unas ganas tremendas de quedármelo aunque fuera sólo para probármelo (típica ilusión que se suele tener aunque lo último que se te pase por la mente sea casarte) pero no era de esas cosas que ocupen poco precisamente así que allí se quedó, dentro de los montones enormes de bolsas de ropa.
El hotelito b&b la verdad que estaba mejor de lo que esperábamos y pudimos descantar bastante para el siguiente día de recogida. A la mañana siguiente nos pusimos finos con un típico desayuno de 2000 kcal inglés, con sus huevos fritos y hasta sus judías. Aquí que la comida no pare.
Cuando llegamos el viernes por la tarde ya no estaban nuestros queridos amigos y teníamos una tarea pendiente: mudarnos de habitación. Lo conseguimos rápidamente en un récord de 15 minutos, gracias a la capacidad trabajadora y organizativa de Cruz. Me sorprende y agrada en partes iguales lo ordenado y organizado que es, con sus cosas y hasta con las cosas que se encuentra. Entre los dos, mantenemos la habitación impoluta. Aún recuerdo como limpiamos la antigua habitación de arriba a abajo, intentando también mejorar la humedad que tenía (uno de los primeros motivos por lo que decidimos cambiar). Con la nueva habitación notamos una mejoría increíble. Pasamos de pasar frío a sudar por las noches. Es mucho más cálida, da cara al sol, por tanto, también, mucho más luminosa, con mesa de estudio, y todo lo que podamos necesitar. Hasta tiene una televisión (eso aquí es un lujo) sin antena, pero bien sirve para los dvd's que aquí te los encuentras a patadas. Una vez asentados ganamos en calidad de vida un montón. Y disfrutamos decorándola a nuestro gusto. Hasta arreglamos la puerta de un armario que estaba desaparecida y olvidada.
La verdad que viviendo aquí te das cuenta de lo poco que necesitas y lo mucho que siempre quieres. Viviendo aquí me estoy olvidando de desear. Desear cosas materiales que no sirven para nada más allá de un capricho temporal. Viviendo aquí estoy bien con lo necesario e imprescindible y no echo en falta nada más.
Continuará...











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