viernes, 22 de mayo de 2015

Visita exprés por Cliffs of Moher, Burren & Galway

El domingo pasado, en mi segundo fin de semana, ya visité lo más destacable de Irlanda.
Hablo de los famosos acantilados, los Cliffs of Moher, de unos 120m de altura.
Hicimos un tour desde Dublin, saliendo temprano a las 7 de la mañana.
Después de una parada intermedia llegamos a ellos. Teníamos sólo hora y media para transitarlos.
Me encantaron. Si a mí todo lo que sea cerca del mar... y la verdad que el tiempo no fue precisamente malo. Mucho viento como es típico.
Quise aprovechar bien el tiempo para ver lo máximo posible desde diferentes perspectivas. Nunca hay que darse por satisfecho desde sólo una o te dejarías mucho por ver y por lo que sorprenderte.

Después de aquello continuó nuestro bus hacia Burren con una mini parada de 15 minutos (eso es lo malo de los tours guiados). Lugar de paisaje kárstico y pedregoso en el cuál pudimos echar un vistazo para finalizar nuestra visita en Galway, una de las ciudades más importantes de Irlanda.

Galway me sorprendió a pesar del tiempo, que ya sí empezó a llover (estaba tardando, jeje).
El guía nos explicó unas cuantas cosillas rápidas y tuvimos otra hora y media para catarlo.
Aunque a decir verdad, estuvimos la mayor parte del tiempo en un cofee para celebrar un cumpleaños.
Aún así me gustó bastante y me quedaron las ganas de volver.
Me gustaron sus calles y bares, sus colorines y contrastes, sus travesías y abadías.



martes, 19 de mayo de 2015

Segunda semana en Irlanda: superada

Hoy se cumplen dos semanas de mi llegada.
La primera, a decir verdad, tuvo sus pros y sus pegas.
Fue un no parar, un full-time. Aguantando lloros, gritos, peleas...
Y el caos que conlleva tener una casaza enorme con cuatro niños pequeños de muy corta diferencia de edad entre ellos llena de juguetes y más juguetes por todas partes, y eso sin hablar de toda la ropa que hay para tender y ordenar. Definitivamente, mejor tener una casa pequeña. Te hace la vida más fácil.

En mi primera semana y después de mucho meditar, hablé con la madre. No quería crear falsas esperanzas y soy de esas personas a las que les gusta cumplir su palabra, sin dar marcha atrás y siendo de fiar. Fue una conversación difícil porque en una semana ya te sensibilizas con la familia y sabes lo que necesita. Se puede llamar empatía y ellos necesitan ayuda, a veces es una locura. ¡Quién les mandaría tener cuatro hijos! Como dice la madre, la fábrica de bebés está cerrada (aunque, en mi opinión, debería haber cerrado un poco antes). Aun así, siguen siendo estupendos, todos y cada uno de ellos. La madre es encantadora aunque quizás sean los dos un poco flojos como padres...
¡Cuán importante es el orden y el silencio! Estoy aprendiendo mucho en esta casa sobre lo que quiero y no quiero.

Después de esa charla peliaguda continuamos y los días fueron mejorando, no así como el tiempo que puede llover, hacer viento, granizar o estar soleado en un mismo rato y es el culpable de que en mi primera semana ya haya cogido un resfriado. ¡Qué entretenido es este mes de mayo! Para mí lo peor sigue siendo el frío que yo ya soy friolera de por sí... y más cuando veo que en España está haciendo un calor de tres pares de narices. Todo el año esperándolo para luego irme jeje, pero aquí en esta vida no todo se puede tener.

Continuemos con más anécdotas. La verdad que me he acostumbrado muy bien a los horarios de aquí. No me ha costado nada adaptarme a comer a la una y cenar sobre las seis o siete. Me gusta saber que entiendo bastante bien el inglés aunque no sea capaz de formular yo una maldita frase en condiciones, pero bueno, que esto es tema de confianza y de práctica, no nos agobiemos.

En esta semana también hice muchas cosas. Cada día es una aventura y algo nuevo. Una nueva visita a vecinos, por ejemplo, o un nuevo paseo. Cada paso es un descubrimiento y eso me encanta. Adoro hacer y conocer cosas nuevas. Me gusta como el tener que aprender un nuevo idioma es un reto constante, en cierto aspecto, como volver a nacer. ¿Os acordáis de cuando no hablábais? Pues esto es como volver a hablar. Y me gusta. Aunque no avance al ritmo que quisiera, aunque me cueste la vida expresarme, aunque haya momentos en los que quiera mandar el idioma a la mierda, aunque sea un aprendizaje lento pero constante. Estoy ganando mucho oído gracias a la familia y con los niños siempre hay alguna palabra nueva por aprender. Es interesante.

También disfruto mirando a través de mi ventana, viendo sólo campo. Poder ver las nubes, los árboles y ningún edificio a mi alrededor, sin contaminación. Poder ver los cielos desde mi cama cambiando con el tiempo sus tonalidades. Es relajante.
Esta segunda semana está siendo mejor. Más reposada y consciente, menos angustiosa y agitante.
También me sorprende lo poco que echo de menos mi casa y todas mis cosas materiales (por no decir nada). A ver si en unos meses sigo pensando lo mismo, jaja.

Este finde, además, fue muy interesante. Ya salí de Moynalty y de tanto verde. Visité Dublin, los Cliffs, Burren y Galway, pero eso ya lo cuento en el siguiente.

Con fuerzas y ánimos para seguir avanzando, venciendo los agobios y los malos ratos.
Y siempre me preguntan '¿How are you?' Pues sí, definitavemente: I'm good.





















domingo, 10 de mayo de 2015

Fuera de casa

Pues parece que al fin estoy fuera de España. Mi querida España.
Esta España mía, esta España nuestra (como diría Cecilia).
Y se finaliza mi primera semana superada.
Estoy con una familia irlandesa en una casita de muñecas.
Todas las mañanas, lo primero que veo al despertarme es campo.
Verde, más verde... vacas y caballos.
Tengo una habitación amplia con cuatro trapos traídos de mi casa y duermo mejor que nunca.
La cama es muy confortable, pero digo yo que también influirá el ambiente y la tranquilidad.
Y a los alrededores les sobra de eso.

Estos días he estado muy ocupada. Cuidar de cuatro niños pequeños tiene lo suyo.
La verdad que de la familia no me puedo quejar, son super acogedores y atentos.
Siempre preguntándote qué tal y ofreciéndote de todo.
En estos cinco días ya he conducido por la izquierda, acostumbrado a los horarios de comida y cena, escuchado mi nombre con distintas pronunciaciones, recibido atenciones, conocido a matrimonios y familias muy agradables irlandesas, jugado con niños, recibido algún abrazo, asistido a un concierto de uno de los tíos (los Celtic Tenors) que me dejó a cuadros, dado un paseo por la espesa hierba, conocido los pueblos cercanos, asistido a una clase de inglés y a unos cafés con distintas aupairs, dormido al pequeño bebé, montado en bici dando una pequeña vuelta e ido a una comunión familiar de una de las hijas del cantante artista.

Los días se pasan rápido porque es un no parar. Espero más adelante tener más tiempo para mejorar el inglés y poder estudiar. Aunque los niños me recibieron con confianza desde el primer momento, tengo que encontrar la forma para comunicarme mejor con ellos. Bueno, esto es solo el comienzo pero estoy aquí para mejorar... Estoy aquí para superar otra meta, para saltar la valla y volver a España con la cabeza alta.
La verdad que estos días me he acostumbrado muy bien a la comida, no tan bien al tiempo, pero ya tenía esas expectativas, así que eso es lo de menos.
Bueno, voy a poner alguna foto para ilustrar mejor todo esto y en breves, nos seguiremos viendo.
Con nuevas ilusiones y nuevos proyectos.