domingo, 23 de octubre de 2011

Notas desafinadas.


A veces, las cosas no siempre salen tan limpias y claras como queremos.
Si pensamos en nuestras conversaciones, donde nos relacionamos diariamente, nos damos cuenta de las distorsiones que provocan los malos entendidos, los enfoques individuales y las percepciones.
Nos podemos excusar en "todo es relativo", pero entonces, ¿dónde se encuentra ese punto intermedio y de equilibrio, el punto de entendimiento y de la "verdad"?


Muchas veces no nos percatamos de la repercusión que provocan nuestras palabras en los demás, y no sólo las palabras, sino todas nuestras acciones.
Pensamos que estamos en lo cierto, que lo que pensamos es lo correcto y que lo decimos todo muy claro. Que si la gente no nos entiende, es su problema, nosotros no hemos dejado lugar a dudas.
Caemos en una espiral egocéntrica sin parar ni un minuto para poder fijarnos en nosotros mismos, en cómo hacemos las cosas y cuáles son nuestras herramientas para solucionarlas.

La verdad... no siempre todo queda tan claro. 
No debemos dar por sentado las cosas, podemos evitar muchas confusiones con ésto.

No vendría mal, como a los instrumentos, afinarse de vez en cuando para adecuar la música de nuestras almas, no desentonarla, no distorsionarla. 
Ser capaz de controlar aquellos aspectos que suenan mal.

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