domingo, 23 de octubre de 2011

Notas desafinadas.


A veces, las cosas no siempre salen tan limpias y claras como queremos.
Si pensamos en nuestras conversaciones, donde nos relacionamos diariamente, nos damos cuenta de las distorsiones que provocan los malos entendidos, los enfoques individuales y las percepciones.
Nos podemos excusar en "todo es relativo", pero entonces, ¿dónde se encuentra ese punto intermedio y de equilibrio, el punto de entendimiento y de la "verdad"?


Muchas veces no nos percatamos de la repercusión que provocan nuestras palabras en los demás, y no sólo las palabras, sino todas nuestras acciones.
Pensamos que estamos en lo cierto, que lo que pensamos es lo correcto y que lo decimos todo muy claro. Que si la gente no nos entiende, es su problema, nosotros no hemos dejado lugar a dudas.
Caemos en una espiral egocéntrica sin parar ni un minuto para poder fijarnos en nosotros mismos, en cómo hacemos las cosas y cuáles son nuestras herramientas para solucionarlas.

La verdad... no siempre todo queda tan claro. 
No debemos dar por sentado las cosas, podemos evitar muchas confusiones con ésto.

No vendría mal, como a los instrumentos, afinarse de vez en cuando para adecuar la música de nuestras almas, no desentonarla, no distorsionarla. 
Ser capaz de controlar aquellos aspectos que suenan mal.

lunes, 17 de octubre de 2011

Respira...

porque todos necesitamos oxígeno para vivir...
de esa sustancia, a veces llamada aire, que nos permite funcionar...
de algo incoloro, inodoro, insípido, que no se ve ni se toca.
Simplemente que está ahí y nos nutre a cada segundo proporcionándonos vida...

Sí, no dudes, que yo sí respiro...



martes, 11 de octubre de 2011

Parar un instante.

No me gusta sentir que mi cabeza se desvía. Tengo demasiado peso puesto en ella, demasiada responsabilidad, que una mínima distracción me desequilibra. Y cuando esa mínima distracción se convierte en algo constante... pierdo el control y la consciencia del tiempo.
No me gusta sentir que me descentro, que estoy desperdiciando mis horas.
Quién sabe, quizás, al fin y al cabo, ¿seré demasiado exigente?
Reconozco que, a veces, se necesitan respiros. Pero hay situaciones en las que tu ritmo de vida no te permite parar ni un momento.
Me gusta saber que hago cosas, que aprendo cosas, que invierto el tiempo. Esto nos hace sentir más realizados. Algunos dicen que las personas que más tareas realizan son las que mejor se sienten después consigo mismos.
Aunque claro, influye muchísimo a lo que dedicas tu tiempo, si en cosas que te gustan, que te motivan, que te llenan o te aportan algo... o no. Si todo esto te lleva a estar sobrecargado y estresado, mejor parar un momento y pensar si merece la pena o deberíamos realizar algún cambio en nuestras vidas.
Si sería conveniente dedicar más tiempo a nosotros, o simplemente, relajarnos.
Por esta era de la tecnología y la información es muy difícil desconectar.
Pero pienso que es obligado, alguna vez, olvidarnos de todo ello, volver, por así decirlo, a la era primitiva donde nada de eso había sido inventado.
Descansar y sentir lo vivo. Alternar y dejarnos llevar por el puro contacto de lo natural, por el contacto con la naturaleza. Donde las piedras, los árboles, las montañas y los ríos sean nuestros aliados, lo único que tengamos al alcance de nuestras manos.
Desconectar... respirar profundamente... sanar... desintoxicarnos de lo urbano, alejarnos de la contaminación y los ruidos acústicos, acercarnos más a lo virgen... envolvernos por la maravillosa vida de las villas.

Necesito parar un momento y desconectar...

lunes, 10 de octubre de 2011

Arriesgarse.

En la vida siempre tenemos múltiples opciones, hay tantos y tantos caminos como estrellas en el cielo.
Y... son tan diversos, tan diferentes y tan coloridos que, a veces, los más bonitos a simple vista son los que más te atraen. Aquellos que desprenden por sí mismos una luz y un brillo especial...
Pero, sin embargo, esos caminos no acaban de convencernos del todo. A veces, preferimos no arriesgar.
Decidimos resistir la tentación, mantenemos los pies en la tierra y pensamos: "¡Si tiene que ser un espejismo! ¡No es real, no puede ser tan maravilloso, tan bello!"
Y esque... nos gusta sufrir, creemos que algo tan bueno no nos lo merecemos o, simplemente, sentir esa necesidad de que algo es "seguro". "Esto sí lo conozco, asique no me va a llevar a problemas".
La verdad... sé que algunos de esos caminos son engañosos y puede que si los escojas, acabes cayéndote por un precipicio. Pero... queda la otra opción, también puede ser el "camino" que te lleve a momentos increíbles.
Y... si no te arriesgas, si no lo intentas... nunca lo sabrás. Es mejor vivir con el hecho de saber que te has equivocado a quedarte con la intriga para siempre de lo que pudo haber sido.

Confía.