Donde el tiempo se para y las rutinas se alargan.
Donde cada hábito parece un milagro, un reto alcanzado.
Un mundo sin control, de movimientos involuntarios.
Una vida llena en la mirada, y a la vez, paralizada.
Una expresión que conmueve a través del mudo habla.
Donde algo tan simple parece el mayor esfuerzo hallado.
Donde los extremos piden ser oídos expresando lo callado.
Comprendiendo sin palabras, derrumbando murallas.
Traspasando el cuerpo para entender a todo el alma.
Superando fronteras y el lenguaje de las lenguas.
Venciendo la vulnerabilidad y la expresión verbal.
Un mundo dependiente destinado a la independencia.
Donde el tiempo se detiene y lo más simple adquiere
conciencia.

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