Soy una bomba.
Una auténtica bomba de relojería.
Y óyeme. Sí, tú, óyeme.
Mi mente me pide tantas cosas que ya no sé ni cómo corresponderla.
Cada año que pasa, irremediablemente, estoy más loca.
Más loca, sí, más loca. Con lo bueno y lo malo que eso conlleva.
Y escúchame, esta locura a veces puede ser enferma pero otras sabe tan bien...
Algún día gritaré y el mundo me escuchará,
el tiempo se parará y cesará la búsqueda infinita
de la eterna chica perdida.
Pero sabes bien, lo daré.
Lo daré todo para que llegue mi hora.
El plan se tiene que materializar.
Y no hay más tiempo, esta es la hora y el lugar.
Escúchame atentamente porque daré que hablar.
Dejemos la gilipollez y el aturdimiento.
El mundo se me va a quedar pequeño.
Prepara las alas que yo: despego...

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