viernes, 4 de septiembre de 2015

"De soñador a soñadora"

"Me has ido sorprendiendo cada día que hablaba con vos y descubría ese inmenso espíritu de lucha, esa inmensa energía vital que desprendes para diestro y siniestro y la pasión con la que haces cada cosa que se te pasa por la cabeza. Esa capacidad tuya de sacar lo bello de todo."

"Me has demostrado cosas de ti que nunca me hubiera imaginado que tenías, como la determinación para elegir en determinados momentos cambios grandes y la fortaleza con la que soportar todo ello."

"Eres una chica muy fuerte y estoy seguro que llegarás donde quieras y conseguirás lo que quieras, sólo tienes que saber qué es lo que quieres de corazón."

"Eres una persona que tiene mucho que dar al mundo, pero para poder dar tiene que encontrarse en paz ." 

"Espero que se te cumplan todos tus deseos e ilusiones."

Así acaba una carta de despedida que recibí ayer. Una carta inesperada por un gran amigo que ha sido puro oído, reflexión y apoyo en este último año. Un amigo que ha sabido estar presente y ausente, que ha sabido leer más allá de lo que emanan los labios y saber entender cuando no te entiendes ni a ti misma. Este amigo ayer me sorprendió con una carta que nunca me hubiera imaginado recibir. Con unas palabras que no sabrían describirme mejor, con una sensibilidad y honestidad impecables.

No es un chico común, no es de esos que dejan las cosas pasar y sí es de los que indagan hasta llegar al final y dar con todas las respuestas. Aquellas respuestas que a veces nos perturban, nos desestabilizan o nos pueden hacer perder el norte. Pero él siempre busca y siempre encuentra. Y es lo que más admiro, su persistencia, que nunca se rinda y su nobleza.

Recuerdo hasta la primera conversación que tuvimos hace ya cuatro años, hablando de las relaciones de pareja y sus problemas. Desde el primer día tuvimos una de esas conversaciones como a mí me gusta llamarlas, profundas. Conversaciones que nos han permitido cada vez conocernos más y sacar nuestros 'yo' pensadores que ambos compartimos. Aunque también se podría definir, como él acertadamente tituló la carta, "de soñador a soñadora".

Y sí, puede que seamos unos soñadores o incluso idealistas, pero somos de ese estilo de gente que no se conforma. Que intenta sacar, cada día más, lo que tiene dentro o al menos hacer un esfuerzo por comprenderse mejor. Comprenderse mejor a uno mismo para así poder llegar a comprender mejor a la gente y poder ayudar a los demás.

He pasado por momentos complicados, he soportado cargas de diferentes tamaños y he conseguido pasar obstáculos para llegar hasta aquí. Y aquí significa el proyecto en el que voy a embarcar en menos de una semana. Un proyecto catalogado por él como ambicioso y extraordinario. Y bueno, a mí realmente no me parece tanto, pero sí tengo muchas ganas de emprenderlo y aventurarme a ese cambio de vida de más de 90 grados.

Estuve apunto de tirar la toalla por motivos ajenos y externos, pero gracias, y aquí entra en juego otra persona destacada y decisiva que es mi compañero de vida, gracias a todo su apoyo incondicional y entereza final se disiparon todas las dudas y conseguí mantenerme firme y fiel a mí misma. El tren sólo pasa una vez. Y cuando hay algo dentro de ti que sabe lo que quiere hacer, es mejor que lo escuches, porque en esos momentos no habla tu conciencia, habla tu corazón.

Escribo todas estas palabras por una carta que me ha encantado. Una carta que me ha dado el impulso final. Una carta que sintetiza todo por lo que he estado sufriendo y luchando estos último meses, e incluso podría decir años. Una carta que me ha emocionado y me ha dado más fuerzas para soportar todo lo que venga. Y yo es que lo siento, pero no estoy hecha para un trayecto sin aliento.

GRACIAS

Porque pocas personas son capaces, tan bien como tú lo haces; de escuchar, comprender e indagar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario