martes, 16 de diciembre de 2014

Apocalíptico

Crujía la tierra y el cielo ardía.
Entre las llamas se alzaban chispas congeladas.
La Tierra rugía y el Sol se burlaba.
Las raíces del suelo luchaban atrapadas
girando en remolinos de sal y agua.

Los mares se teñían de negro y los ríos se paralizaban,
el constante fluir acabó ahogado en sus propias aguas.

Perennes y caducas las hojas se agitaban.
El dios de los cielos de lejos observaba
la desdicha humana de los seres sin alma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario