Y... ¿por qué me atormentas, conciencia mía, cuando eres testigo de mi dedicación?
Sí, lo sé, hay cosas que me siguen distrayendo y me alejan del objetivo intransigente que es dar el 100% de mí en cualquier ámbito, sobre todo en aquellos que implican un mayor rendimiento y un mayor esfuerzo del continuo saber y desarrollo personal, moral e intelectual.
Aprender... mejorar... nunca llegamos a un punto definitivo en que lo sepamos todos y no podamos avanzar.
A lo que me dedico, el mundo de la docencia, esto está aún más presente.
Tenemos que mantener nuestra visión adaptativa a los cambios, cambios que se dan constantemente en todos los lugares y en todas las personas, cambios que pueden surgir del famoso efecto que produce el simple aleteo de una mariposa...
Y para que luego digan que las personas no cambian. ¿Aprender y mejorar no nos hace diferentes?
Yo pienso que sí, nos amplía la visión del mundo y eso influye en tu vida interior, por poner un ejemplo, influye en la forma de cómo te relacionas con los demás.
Siempre hay que ir a más, no permitir que las decepciones, sean grandes o pequeñas, nos paralicen.
Hay que desterrar ese orgullo para demostrar que podemos con todo, que no nos vencerán. Sacar todo aquello que llevamos dentro aunque a veces permanezca oculto, pero podemos y como dice el refrán "querer es poder".
Entonces... a por ello. Firmes, constantes, sin arrepentimientos.
Sí, la sociedad necesita un empujón, confiemos en nosotros mismos. Seamos unos guerreros de la paz y no dejemos nunca de luchar.
El mundo abre ante ti maravillosas opciones para perecer en el intento.
No te detengas.
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