domingo, 20 de noviembre de 2011

Sudores

¿Nunca soñaste con ese complemento ideal? 
¿Nunca sentiste, de forma repentina, que la perfección estaba detrás de tu mirada? 
Un chispazo, un cortocircuito, una febril paralización, qué se yo...
Ese sentimiento que cambia tu vida porque hace que todo gire en torno a él. 

La hierba, las calles, el sol, la lluvia, dejan de tener el mismo significado. 
Sientes el crujir de tus pisadas, el rocío resbalándose por las ventanas, 
los cristales empañados, la brisa acariciando tu cara, un cosquilleo en tu espalda, 
el olor a hierba mojada, observas las miradas lejanas. 
Los semáforos colorean las calles sofocadas 
y el movimiento tenebroso cubre como un manto la atmósfera gris.
Hay almas apagadas que caminan sin rumbo, otras en cambio desprenden un brillo mudo.
Sonoras bocinas silencian los lloros y las sonrisas.
Huellas, huellas que se pierden en el asfalto difuso.
Pasos, pasos liderados por señales visuales.
Y entonces lo ves, no hay lugar a dudas, sabes que es diferente. Su sola presencia ya le hace distinto.
Desprende un halo mágico y misterioso con una energía poderosa y atrayente. 
El escenario se transforma, todo ante ti cambia de posición, de color y de forma. 
La realidad se esfuma.
Te acercas lentamente hacia él, le miras y disfrutas de ese contacto visual, sonríes...
Sabes perfectamente quién es, y lo que ha venido a buscar.

De repente, la cabeza me da un vuelco y todo empieza a girar...

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Siempre venciendo.

Y... ¿por qué me atormentas, conciencia mía, cuando eres testigo de mi dedicación?
Sí, lo sé, hay cosas que me siguen distrayendo y me alejan del objetivo intransigente que es dar el 100% de mí en cualquier ámbito, sobre todo en aquellos que implican un mayor rendimiento y un mayor esfuerzo del continuo saber y desarrollo personal, moral e intelectual.
Aprender... mejorar... nunca llegamos a un punto definitivo en que lo sepamos todos y no podamos avanzar.
A lo que me dedico, el mundo de la docencia, esto está aún más presente. 
Tenemos que mantener nuestra visión adaptativa a los cambios, cambios que se dan constantemente en todos los lugares y en todas las personas, cambios que pueden surgir del famoso efecto que produce el simple aleteo de una mariposa...
Y para que luego digan que las personas no cambian. ¿Aprender y mejorar no nos hace diferentes?
Yo pienso que sí, nos amplía la visión del mundo y eso influye en tu vida interior, por poner un ejemplo, influye en la forma de cómo te relacionas con los demás.
Siempre hay que ir a más, no permitir que las decepciones, sean grandes o pequeñas, nos paralicen.
Hay que desterrar ese orgullo para demostrar que podemos con todo, que no nos vencerán. Sacar todo aquello que llevamos dentro aunque a veces permanezca oculto, pero podemos y como dice el refrán "querer es poder".

Entonces... a por ello. Firmes, constantes, sin arrepentimientos.

Sí, la sociedad necesita un empujón, confiemos en nosotros mismos. Seamos unos guerreros de la paz y no dejemos nunca de luchar.
El mundo abre ante ti maravillosas opciones para perecer en el intento.

No te detengas.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Palabras... semivacías, semillenas.

Sé que este blog no lo lee nadie.
Y sé que a mí no me hace falta para, que en cierta forma, me sirva de ayuda.
He oído decir que escribir es una terapia, y estoy de acuerdo, uno cuando escribe libera su yo más íntimo.
Siempre he pensado que yo me expreso mejor escribiendo. No sé por qué, pero así es.
Aunque disponga del mismo tiempo para pensar las cosas, lo expreso mejor de este modo, mediante letras, palabras, frases... ¡Y lo que pueden llegar a hacer sentir estas hilirantes vocales y consonantes! Es asombroso...
Y es más, cuando estas letras, que salen de lo mejor de ti, como de forma inconsciente de lo más profundo de tu alma, están dedicadas, ya ni te cuento.
El poder de las palabras. Las palabras son culpables de enamoramientos, de rupturas, de guerras, de reconciliaciones. Son tan poderosas que pueden hacer mucho bien y mucho mal. Pueden provocar un dolor de por vida y una salvación eterna.
Yo creo en las palabras, creo en su poder y en su legado, depositado en nuestras manos.
Responsables de que millones y millones de hombres cambiaran sus vidas.
Y ese maravilloso poder lo poseemos. Hacemos uso de él constantemente.
Pero... ¿sabemos verdaderamente utilizarlo? ¿tenemos la suficiente seguridad en nosotros mismos para que las voces de otros no nos gobiernen? ¿nos falta cultura o simplemente somos ignorantes orgullosos? ¿somos capaces de afrontar las palabras que nos apuñalan? ¿vencemos a aquellos que las utilizan para hacer el mal?

En fin... y un sinfín de cosas más.
A mí me mueven las palabras que inspiran, que insinúan, que destacan por su brillo especial, por su belleza, su composición artística y por su unión ancestral.

¿Por qué no? Hagamos que las palabras bailen, disfruten, canten, griten, se subleven, sueñen y se enamoren.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Lo único sin solución: la muerte


El otro día tuve que hacer un trabajo sobre el discurso de Steve Jobs, que es genial.
Aunque hay muchas cosas para comentar, voy a resaltar sólo una frase:
“Recordar que vas a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder”
Esta es, para mí, sin duda, la mejor frase de todo el discurso, ya que se refiere al hecho de no tener miedo por los cambios; cuando pierdes un trabajo, cuando se rompe una relación, o cuando estás en un punto de tu vida un tanto confuso que no sabes hacia donde tirar. 
Nuestras vidas van a estar llenas de situaciones parecidas y puede que el miedo intente persuadirnos y nos impida actuar, pero esto es una gran equivocación porque si no luchas, no obtienes resultados, si no te arriesgas, no ganas, si no lo intentas, nunca sabrás qué podría haber sido.
Hay muchas situaciones que parecen arriesgadas y por eso no las tomamos. Pero debemos saber que esta vida no es eterna, que no podemos permanecer pasivos pensando en que algún día llegará, sino que hay que actuar, levantarse con voluntad y sacar fuerzas para vencer esos miedos y esas presiones internas que nos creamos nosotros mismos. 
Sí, a veces nos equivocaremos, perderemos y fallaremos, pero estas caídas nos servirán para aprender. Hay que seguir a nuestros corazones, sin temor al fracaso.

Me gusta sentir que el poder está en mis manos y saber, como Steve Jobs, que nada hará que me rinda.
















Por lo que disfrutemos y amemos...