domingo, 11 de septiembre de 2016

India is coming


Hace hoy justo 365 días emprendimos un viaje con mucha incertidumbre e ilusión. Recuerdo las semanas previas como un nudo en el estómago. Fue difícil decidir, complicada la estancia y un tanto dificultosa la travesía.

Hace justo un año cogimos las maletas intentando escoger lo necesario para unos cuantos años. Liberarnos de lo innecesario y enfrentarnos a nosotros mismos y a nuestros ideales.

Hace un año lo dejamos todo para cumplir un sueño. Uno de tantos. Pero uno que necesitaba de muchísimo coraje y valentía. Un viaje que no lo inicia cualquiera. Ni es capaz de finalizarlo cualquiera. Y más, cuando lo afrontan dos personas con caracteres, formas de ser, ambiciones e intereses a veces tan distintos. La convivencia puede ser también muy complicada.

Pero aquí estamos un año después. Superando muchos obstáculos y muchas batallas. Orgullosos de nuestros avances y de haber seguido adelante. Porque tomar un desvío o cambiar de planes no supone una derrota. Somos vencedores. Y nos estamos acercando a la etapa final. Al impulso que nos hizo desentendernos de lo que supone tener una "vida normal" y atreverse a buscar lo que de verdad nos llena. Aunque sea muy distinto a lo conocido o estipulado. Aunque sea ir a contracorriente de la estructura social. Aunque eso suponga ser un rebelde. Porque si es así, yo lo soy y mucho.

He aprendido muchas cosas en este periodo y aún me queda la parte más importante. Como estaba contando, la que me impulsó a comenzar este viaje. Conocer el país de los mil colores, sabores y olores. De las mil tradiciones, contrastes y dioses. La mágica india que puedes llegar tanto a odiar como profundamente amar. Tan completamente distinta a nuestra cultura que asusta. Llevamos mucho tiempo preparándonos para ello y al fin ha llegado la hora.

El viernes partiremos de nuevo con otro nudo en el estómago y mucha incertidumbre e ilusión. Preparados para ver lo peor y lo mejor, para una vez más, enfrentarnos a nuestros miedos, para mirar con ojos nuevos, para no juzgar, para actuar desde la más pura humildad. Para poder presenciar durante tres meses, si todo va bien, lo que es vivir en un mundo sin riquezas, con muchísimo caos y población, sin lujos y sin limpieza. Pero quizás, esa misma pobreza y suciedad sea la que ayude a limpiar un poquito nuestras almas.

India allá vamos. Espéranos, con la mejor voluntad y la mayor fuerza física y mental.