Cerrar los ojos y encontrarme de repente en otro lugar completamente distinto.
Sí, eso es... ¿quieres cerrar los ojos y comprobarlo conmigo?
Liberas tu mente, te relajas...
Liberas tu mente, te relajas...
Apareces en el lugar que desearías, dejándote llevar por tus pensamientos, por tus sentimientos, por tus emociones... Llegas a sentir escalofríos, cada vez vas penetrando más y más dentro de ti, en tu historia particular, en la imagen construida por tus ideas.
Conectas, conectas con esa imagen, lo puedes sentir, tu corazón se acelera hasta llegar al momento cumbre, ese momento donde has alcanzado tu meta. Has conseguido lo que necesitabas en ese preciso instante.
Cambias de imagen, dejas que tu cuerpo se pose en la arena fina y cálida de la playa.
Estás solo y no hay nada ni nadie que perturbe tu paz. Escuchas el romper de las olas en la orilla como una dulce melodía que te acompaña, y el viento acaricia sutilmente tu cara dejándote totalmente relajado.
Escuchas tu respiración y aprecias cada movimiento y poro de tu cuerpo.
Te sientes agusto y afortunado.
Sabes que puedes disfrutar de todo esto en cualquier instante, volver a tu rincón preferido cuando más desees. Volver a tu escondite seguro y pacífico.
El lugar donde guardar secretos construidos por paredes libres y desatadas, creadas por el corazón.
El lugar infinito donde vuelves a ser un niño.
